Mostrando entradas con la etiqueta Periodismo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Periodismo. Mostrar todas las entradas

miércoles, 26 de septiembre de 2012

Hipocresía periodística

Tirar la piedra y esconder la mano. Con una frecuencia cada vez mayor y más vergonzosa, los medios de comunicación se han apuntado a la moda de generar polémicas o escándalos y, posteriormente, cuando ya el polvorín ha estallado y la alarma social se ha desatado, recoger velas, rasgarse las vestiduras y preguntarse sobre los límites del periodismo y, por ende, de la libertad de expresión. Por lo visto, no debe parecerles deontológicamente correcto -por aquello de la autocensura- imponerse barreras y no traspasarlas en ningún caso.

Nos regalan imágenes truculentas o atrevidas, nos hacen escuchar grabaciones innecesarias y de escaso valor periodístico pero de un beneficioso morbo o nos torpedean durante semanas con anodinas y anecdóticas informaciones que llevan a portada para, a continuación, cuestionarse dónde debe el profesional del periodismo establecer la línea fronteriza. Da igual que se trate de una princesa en topless, de una atrevida anciana con vocación de artista plástica o de las voces de unos pilotos en los momentos previos a la explosión de su aeronave. Todo vale...hasta que, por extrañas razones, les vence el pudor o la vergüenza e inician una etapa de arrepentimiento...hasta la ocasión siguiente. No vaya a ser que la competencia les robe lectores, oyentes o telespectadores por no estar, como diría el viejo profesor, al loro.  


martes, 3 de enero de 2012

Público, necesario

El concurso voluntario de acreedores presentado por la editora del diario Público es un mal presagio, además de una malísima noticia. Para sus trabajadores. Para sus lectores. Para la izquierda. Para nuestra democracia. Me quedo con las palabras de su director, el tercero en la corta historia del periódico, Jesús Maraña, quien reiteraba los principios fundacionales de la joven cabecera, en lo que parecía más una sentida despedida que una exposición de las causas que han llevado a esta drástica situación: "Quería ser un diario sinceramente progresista, defensor de una España plural y moderna y respetuoso con sus distintas culturas, aspiraciones y lenguas, que sirviera como herramienta de conocimiento y como plataforma de debate de ideas a una izquierda también plural que siempre ha reivindicado la importancia de lo público y la defensa del Estado del bienestar y de las capas más débiles de la sociedad". 

Todo tiene tan mala pinta, que no sabemos, en estos momentos, si en los próximos días volveremos a encontrarnos con Público en los quioscos. Una lástima, ya digo, para quienes creemos que España necesita voces críticas, que nuestro país clama por portavoces de un pensamiento que se aleje del maldito neoliberalismo que nos ha traído hasta la orilla en la que nos estamos ahogando, que la ciudadanía no puede quedarse exclusivamente con los representantes de la derecha extrema que vociferan a diario desde el papel, las ondas y una TDT tan sospechosa como vomitiva. 

¡Qué poca esperanza para quienes defendemos un periodismo de izquierdas que proclame la vigencia de valores como la solidaridad, la igualdad o el laicismo, hoy tan lejanos! 

lunes, 7 de noviembre de 2011

Ágora 15


"Tiempo terrible, tiempo apasionante, que pretendemos abordar activos, vivos, entregados a la digna labor del periodismo, profesión que hoy tantos convierten en vergonzante". Tiempo en el que se han puesto en solfa las instituciones democráticas, los valores, las costumbres y hasta el mismísimo sistema. Y es en este convulso momento histórico en el que tratará de hacerse un hueco en los quioscos -algo nada fácil- una nueva publicación, Ágora 15, periódico mensual que aspira a convertirse en el referente informativo de la Sierra de Guadarrama (Madrid), que sueña con devolver a la ciudadanía parte del espacio perdido, que propugna la defensa de lo público desde la trinchera de la indignación, desde una posición claramente de izquierdas.

Detrás de esta aventura se encuentra un luchador inagotable, un agitador de conciencias incansable que, como ya hiciera en otras épocas, especialmente desde el ámbito cultural, no se resigna a la inacción, al aletargamiento generalizado: Víctor Claudín, al que muchos recordarán por su gestión al frente de la Sala Elígeme o el Teatro Alfil y que, recientemente, formó parte de ese fiasco periodístico que fue La Voz de la Calle.

Detrás de Ágora 15 no hay ningún grupo empresarial o político, tan solo el entusiasmo de unos pocos ciudadanos comprometidos que han puesto en juego sus ahorros porque creen en el proyecto, en la idea. La aventura, iniciada en este mes de noviembre, se antoja compleja y muy arriesgada. El tiempo -el mismo tiempo agitado en el que nace- dictará sentencia. ¡Mucha suerte a sus impulsores!


viernes, 7 de enero de 2011

Periodismo sin fronteras

Desde hace algunos años, en época de belenes, turrones, despreocupaciones, tarjetas de felicitación, abetos, polvorones, comidas familiares, loterías y cestas, Reporteros Sin Fronteras (RSF) presenta su balance anual sobre el estado de la libertad de prensa en el mundo. En 2010, los datos sobre el ejercicio del periodismo en el mundo, aunque mejores que en 2009, siguieron ofreciendo una realidad incontestable y desalentadora: en muchos lugares del planeta, tratar de ofrecer una información libre e independiente a la ciudadanía supone, en muchos casos, que el profesional acabe en la cárcel o, sencillamente, asesinado. Según esta organización, creada en 1985, el pasado año la vida de 57 periodistas fue cercenada por quienes no estaban dispuestos a que se conociera la verdad, a que se hicieran públicos ciertos hechos o datos, a que ciertas investigaciones o denuncias salieran a la luz. En el mismo periodo, 51 reporteros fueron secuestrados, 535 detenidos y más de 1.300 agredidos o amenazados. Pakistán, Irak y México son, por este orden, los lugares más violentos para los que utilizan, como herramienta de trabajo, la palabra o la imagen. 

Y mientras en un buen número de países -probablemente en la mayoría- hay quienes se juegan el pellejo a diario porque saben que son testigos esenciales y que con su labor están garantizando el derecho de todos a la información, aquí hay quienes prefieren mirar para otro lado cuando la rueda de prensa se convierte en comparecencia ("¿para qué preguntar?", se dirán, si ya tienen las notas con la versión oficial) o, peor aún, utilizar la libertad de prensa para, sencillamente, escupir, crispar e insultar a los que no piensan como ellos, a los que discrepan, a los que se limitan a tener una opinión diferente. 

La libertad de prensa no exige héroes ni mártires, pero sí un ejercicio responsable y ético que algunos parecen haber olvidado. Al menos por aquí.

jueves, 30 de diciembre de 2010

Adiós a CNN+

Desde hace dos días, el canal 133 de mi televisor ha dejado de emitir. Un escueto mensaje sobre la pantalla en negro me informa que, por razones ajenas a la plataforma que tengo contratada, las emisiones han finalizado. Una eufemística manera de decirme que CNN+, que a lo largo de once años ha dado noticias las 24 horas del día, ha sido cerrado por sus actuales dueños. Al parecer, la información continuada y los debates darán paso a un reality show, si no lo han hecho ya. Un síntoma más del mal momento que atraviesa en nuestro país el periodismo hecho desde el sosiego y la objetividad, sin crispación ni insultos, consagrado por entero a los hechos, al sagrado principio de "just the facts", a las noticias, que son el pan nuestro de cada día de quienes nos dedicamos a esta profesión. Ahora se impone una forma de ejercer este oficio dominada por los malos modos, por las ofensas, por los improperios. Cuanto más soez, mejor. Es lo que se lleva. Es la particular manera que tienen algunos de hacer subir -dicen- las audiencias a las que -insisten- se deben por entero. 

Precisamente, según repiten sus gestores, han sido las bajas cifras de telespectadores a lo largo del tiempo las que han condenado a CNN+ y, sobre todo, a más de un centenar de profesionales, a los que, además de pasar a engrosar la lista de parados, no les ha quedado otro recurso que el de recoger firmas. Con las muestras de solidaridad trataban de impedir una muerte ya anunciada desde que Sogecable llegó a un acuerdo económico con Telecinco, aunque la responsabilidad del cierre sea más consecuencia de la mala administración de la empresa de PRISA, de su escasa originalidad para buscar nuevos formatos, para hallar novedosas fórmulas que relanzaran la cadena, que del mandato del nuevo socio, por mucho que algunos hayan querido en estos días esconder la mano. 

Hace once años, cuando el canal de "está pasando, lo estás viendo" iniciaba su andadura, entrevisté a Francisco G. Basterra, su director general, para Canarias7. Entonces me habló de un nuevo modo de hacer periodismo, importado de Estados Unidos, de un nuevo tipo de periodistas que saldrían a la calle en busca de las noticias en el mismo momento en el que se estuvieran produciendo. Aquellos sueños de antaño hoy ya han quedado rotos. Se ha impuesto la lógica empresarial al deseo informativo.

domingo, 17 de octubre de 2010

Periodismo de cartón piedra

Por boca de su presidenta, la Federación de Asociaciones de Periodistas de España, FAPE, acaba de  pedir a los medios de comunicación que dejen de acudir a las ruedas de prensa en las que no se aceptan preguntas. Esta curiosa solicitud no pasaría de mera anécdota si no fuera porque este tipo de comparecencias, en las que los profesionales de la información son invitados a participar en una representación en la que su papel se circunscribe al de meros figurantes o, peor aún, en la que son reducidos a la condición de las grabadoras o las cámaras con las que trabajan, se ha convertido en la norma habitual cuando los convocantes temen que pueda aparecer alguna cuestión incómoda. En este sentido, el Partido Popular -aunque no es la única formación que impone límites a quienes contempla como enemigos naturales- es la fuerza política que más abusa de esta práctica, empeñado como está en ocultar todo lo relativo a la mancha de corrupción que persigue a muchos de sus dirigentes en toda España.

Nunca será tarde para devolver al periodismo las herramientas con las que cumple con su verdadera esencia, para que los periodistas inquieran, indaguen y traten de encontrar la verdad de los hechos a partir de un ejercicio libre de su profesión. En caso contrario estaremos asistiendo a la consolidación del periodismo de cartón piedra. Está por ver el esfuerzo que los reporteros realicen para cumplir la petición de FAPE y boicotear estas convocatorias que desvirtúan su función. Y el empeño que pondrán sus jefes, directores y editores, obligados en muchos casos a sacrificar sus intereses empresariales e ideológicos en favor de una información veraz y contrastada.